La Audiometría y formas de detectar la falta de audición

Para detectar la falta de audición y realizar una posible adaptación de audífonos, en niños mayores de cinco años y adultos, se realiza una prueba denominada Audiometría. Con ella, el especialista determina: el nivel y tipo de pérdida auditiva, la capacidad de comprensión del lenguaje y la tolerancia a los sonidos intensos. Se requiere, para ello, la colaboración del paciente, ya que es él, quién indicará al audioprotesista en qué momento escucha los sonidos enviados a través de los auriculares y dentro de una cabina insonorizada o en una sala acústica, adecuadamente acondicionada para llevar a cabo la batería de pruebas, anteriormente mencionados.

¿Qué ocurre con los niños y personas discapacitadas para las pruebas de audiometría?

En el caso de los niños mayores de cinco años, para mantener su atención, se realiza la audiometría a través de juegos. Se requiere de más tiempo que la audiometría convencional y en la mayoría de los casos es necesario emplear varias sesiones para poder obtener unos resultados fiables.

Pero ¿qué sucede con los niños menores de cinco años o recién nacidos que no pueden colaborar en la realización de la audiometría?, o ¿con personas con discapacidad mental que no son capaces de comprender las instrucciones de las pruebas? En estos casos, para evaluar la posible pérdida auditiva se llevan a cabo pruebas objetivas que miden una respuesta automática del cerebro ante determinados estímulos, sin necesidad de colaboración del paciente. Son los Potenciales Evocados.

Con estas pruebas se obtiene el origen de la pérdida auditiva, su localización e incluso, una audiometría objetiva, que ayudará al técnico audioprotesista a adaptar los audífonos más indicados para ese paciente. 

Los Potenciales Evocados sólo requieren que la persona esté tranquila, si está casi dormida mejor, y llevarse a cabo en un ambiente tranquilo. Para ello, se colocan una serie de electrodos en la cabeza y en el Mastoides, que emiten un sonido en una determinada frecuencia y a determinadas intensidades que es recogido por el cerebro. 

En los Potenciales Evocados se mide el tiempo y latencia en la que el cerebro reconoce dicho sonido (suele ser en forma de clic). Con ellos también puede obtenerse una curva audiométrica en frecuencias graves y agudas que determina de manera objetiva la pérdida auditiva. Con esta prueba ya es posible adaptar los audífonos en estos casos. 

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